Salvados
Dando palos de ciego,
intuyendo por aquí y por allá,
un buen dia descubres
que para hablar con Dios
no hacían falta mediadores
de estrictos dogmas, ni de religiones.
Aleluya, porque acabas de hallar la entrada a la escondida senda
por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido.
Mis aires de entusiasmo
contagiarán al descreído
y levantarán a los vencidos
por su falta de fe.
Cuán liberador resulta la venda que cae,
como desprenderse de absurdos apegos.
Se descubre que lo cósmico y el alma
siempre han sido uno.
Y pobre de aquel que asiste al vacío cotidiano
siendo incapaz de elevar la mirada
y ver más allá.
Mientras antes se descubra
el bienestar de hallar a ese ser de luz
dentro de nosotros mismos,
antes alcanzaremos el umbral que se vislumbra.
Porque mientras exista el sanador refugio
de la luz interior y la paz en el silencio,
estaremos salvados.