Palabras

para recordar

Roxane Bravo Rivera

A | B | C | D | E | F | G | H | I | J | K | L | M | N | O | P | Q | R | S | T | U | V | W | X | Y | Z
Buscar

Días iguales

Asomado a la ventana
entorbada la mirada
sobre el paisaje de tejados
de viejas casas,
de gentes que ni conoce,
que ni siquiera sabe
si todavía viven,
o murieron hace ya tiempo.

Puede que solo sea
su percepción del ocioso pasar de las horas,
que le parecen iguales los martes, jueves o domingos,
casi iguales al ayer
como al antes de ayer.

Sentía que esa atonía que le aquejaba
le venía de fuera hacia adentro,
como si sus días se hubiesen vaciado de sentido,
y el paso de la vida se hubiera hecho demasiado lento
para entusiasmarle.

¿Sería una depresión lo suyo,
o una parálisis emocional lisa y llanamente?
¿Y si sus ojos fueran ciegos ante lo que miran?
Entonces surge la pregunta:
¿Qué hay del asombro?
¿Cómo cambiar la mirada?

Le preocupaba su desidia,
y el languidecer de sus tardes.

Solo sabía que de si mismo dependía
salir de ello.
Nadie vendría a rescatarle,
nadie sabía que se hundía,
nadie sabía de su llanto,
nadie sabía de su frustración.

¿Pues qué hacer entonces?
¿Cómo recuperar la ilusión del mañana?
Recuperar la fe en el mañana,
que cada día trae un nuevo sol
para todos.


Vives en mi silencio (34)

Algo sagrado de lo nuestro
se quedó en ese acurrucarme
de cada noche
en ese espacio que dejaste entre tu y yo.

Ni tu voz que ya no oigo,
ni tu mirada que ya no tengo,
ni mis brazos abandonados
de tu ternura,
han conseguido que te olvide.

A la sombra de esos mismos árboles
que juntos nos vieron pasar
ahora suavemente mecen sus ramas
en despedida.

Sigues en mi silencio.
no hay viento como navajas
ni brisa humeda
que turbe mis emociones,
ni lágrima caída sin llegar al mar,
ni seres de luz ausentes
mientras te siga amando así.

Vuelo nocturno

Mansa le abraza la noche
mimosas las estrellas,
se arriman al borde de su cama,
la luna le mira de reojo
mientras sus sueños se apilan
para colarse en su almohada
entre esas blandas plumas.

En ese estado de ensueño
más cerca del allá que del acá,
deslizándose por una rendija de la ventana,
su alma sale al espacio
abriéndose paso entre los astros.

Se ufana de sus fantasías,
mientras la noche poco a poco
va evaporándose entre vahos invernales.

Se sienta en un montón de nubes
y se pone a narrar sus sueños
ella supone que es oída,
– supone bien –
el cielo escucha a los que están perdidos
y le anima a seguir con su monólogo.

Finalmente, le vence el cansancio,
se duerme entre algodones
y se despierta en su cama
con la cabeza hundida
entre las blandas plumas de su almohada.

Vuelo nocturno

Mansa le abraza la noche
mimosas las estrellas,
se arriman al borde de su cama,
la luna le mira de reojo
mientras sus sueños se apilan
para colarse en su almohada
entre esas blandas plumas.

En ese estado de ensueño
más cerca del allá que del acá,
deslizándose por una rendija de la ventana,
su alma sale al espacio
abriéndose paso entre los astros.

Se ufana de sus fantasías,
mientras la noche poco a poco
va evaporándose entre vahos invernales.

Se sienta en un montón de nubes
y se pone a narrar sus sueños
ella supone que es oída,
– supone bien –
el cielo escucha a los que están perdidos
y le anima a seguir con su monólogo.

Finalmente, le vence el cansancio,
se duerme entre algodones
y se despierta en su cama
con la cabeza hundida
entre las blandas plumas de su almohada.