Palabras

para recordar

Roxane Bravo Rivera

A | B | C | D | E | F | G | H | I | J | K | L | M | N | O | P | Q | R | S | T | U | V | W | X | Y | Z
Buscar

Hablando conmigo (70)

Estaba la otra noche de pie ante la ventana,
aguardando la llegada
de ese algo que ni siquiera sabía qué era,
hablando con ella misma, con la joven que fue,
trás la mujer que es ahora,
buscando regocijo en aquellos
días en que la vida la seducía.
Y como una niña pensaba
que cerrando fuertemente sus ojos,
sus sueños se cumplírían.

Pero cuando los años vividos empezaron a sumar
muchos más de los que quedaban por vivir,
es cuando las luces de la fiesta se empezaron a apagar.

Inevitablemente todo tipo de
pensamientos sombríos nos
asaltan y de golpe se asume
que somos mortales.

Una noche cualquiera, esta verdad
va incubando en nuestra alma
y ya nunca más nos abandonará.

Este pensamiento siempre llega
para recordarnos que ya hemos pasado
el ecuador de nuestra existencia.

Sea como sea, tanto para unos como para otros,
esta verdad es difícil de encajar con humildad
y más difícil de asumir,
aunque bien nos haya tratado la vida.

Anoche soñé que soñaba,
que era joven otra vez,
reía, reía y reía, de tan feliz que me sentía.
Fue uno de esos sueños
de los que jamás quisieras despertar.

Y porque a veces sueño que mi final esta ahí,
que estoy frente a Dios y le entrego mi valioso y
precioso viejo traje, un pellejo ya arrugado, desgastado por la vida
e inservible ya para nadie más.
Y mostrarle mi gratitud eterna por dejarme portar tan bonito traje
a lo largo de toda esta vida.

Y también decirle que espero haber realizado todos
los pasos que en esta vida Él creo para mi.

Siete años menos

Volvía a sentarse frente al espejo,
por si su mente la hubiese engañado,
mientras desayunaba.

Sentia como su café caliente
la iba temperando por dentro
y esa fruta fresca recién picada,
le devolverían 7 años de su juventud.

Tampoco su mente desvariaba tanto,
como para imaginarse con 20 años menos,
pero con 7 se conformaba.

Además, con siete menos ya recuperaría
su más reciente golpe de efecto wuaauuu,
donde cayeron subyugados
sus últimos fichajes masculinos.

Que luego resultaron ser un fiasco,
más hundidos que ella misma
en la carrera contra las arrugas y
las flaccideces generalizadas.

Resultó ser una etapa
de pura autocompasión
y de lamerse las heridas unos a otros.

Así pues, se levantó de la mesa,
acabó su deliciosa tostada de pan ciabatta,
con mortadela italiana
y sintiéndose como nueva,
con siete años menos;
que ya se lo decían sus piernas,
y su cuerpo
exudando vida hasta por los poros.

Ya de nuevo frente al espejo,
su espejo predilecto,
éste apunta y le dispara con implacable objetividad,
el mismo rostro
que llevaba mirando en las últimas
dos semanas.

Su mente la ha engañado.
Golpe y decepción juntas,
le bajan la mirada,
levanta sus dedos por instinto,
acarician sus labios con piedad
y luego, sus manos a sus mejillas,
recogiendo una a una
sus lágrimas;
que de sus ojos van cayendo
por cada uno de sus siete años de vejez.


Si te vas corazón

¿Qué no daría, corazón mío, por saber qué será de ti después de mí?  
Oú s’en ira mon coeur  après moi? 
¿Dónde irá a parar tanto amor como vivimos?
¿Y por qué no despertar latiendo en otro ser? 
¿Y amando de nuevo en otra vida?

¿Cuántas veces corazón mío sufriste conmigo?
Rara vez obedeciste a mi razón,
te enamoraste de imposibles,
amaste contra mareas y cobraste con desamor;
aún así, siempre amaste hasta lo inmarcesible.

Desde el día que me diste el primer susto,
te he cuidado y paré de sofocar con humo mis pasiones.
Moderé mis placeres por la buena mesa,
renuncié a las copas y noches locas con amigos
y todo para evitar tu rezongar.

A medida que vaya dejando este mundo,
quiero creer corazón de mi vida,
que conmigo seguiras al otro lado.
Que cuanto amamos, sufrimos y vivimos en esta vida,
no morirá cuando mi cuerpo te deje.

Dime corazón mío,
¿habremos llenado suficientemente
las arcas de amor exigidas por el Creador?