Después de ti, ¿qué?

Hay un nunca más.
y el abismo vacuo también.
Ese dolor ciego
que estoico sufre tu pérdida,
hoy se arrodilla ante la razón,
que nada puede explicar.
Dulcemente como la seda
se deslizaron tus últimos minutos de vida.
Sedal primorosamente hilado
por laboriosas orugas de moreras.
Una caricia de terciopelo.
vino en tu final a envolverte
Una velluda tela amortajó tu cuerpo
con sus hilos trenzados maravillosamente.
Mis ojos pasean
por esa vida que juntos tuvimos
y de lejos los hados me preguntan:
¿dónde esta tu compañero?
¿por qué no ha venido contigo?
Y solo respondo:
Él ya no esta,
hace mil noches su luz
de este mundo se apagó.
Mas allá lejos,
en esa nueva estrella
has nacido para brillar.

