De otra enamorado

Recuerda aquel invierno,
aquel jersey que durante horas tejía y tejía,
convertida en su Penélope, esperando su regreso.
Pasaban los días tejía y destejía y él no volvía.
Un día cualquiera, ya inesperado,
anunció su llegada y por fin, a su lado regresaba otra vez.
Fue entonces que se apercibió del ausente corazón de su amado,
un gran vacío la invadió.
Su hombre había regresado, pero su amor por ella, no.
Por allá lejos su corazón habían robado.
Su esquiva mirada fue delantando su desamor.
Se preguntaba: ¿qué hacer si ya no me ama?
¿Destejer lo tejido como si nada?
¿Proponer un digno adiós?
¿Y evitar un humillante final?
Disimulando lo deshecha que por dentro estaba,
le propuso que aprovechara su billete de regreso,
que se tomara su tiempo y reflexionara,
sobre lo que de verdad deseaba hacer de su vida.
En otras palabras, le propuso una airosa salida
y se lo puso fácil para dejarla,
en realidad, se lo sirvió en bandeja.
El día de su partida,
ella esperó en silencio que volviera atrás en sus pasos
y la fundiera en un abrazo arrepentido.
Mas eso no ocurrió.
Su final no era el de una película.
Por mucho tiempo abrigó la esperanza de su regreso,
pero él jamás volvió.
Hoy, solo unas cuantas fotos suyas le recuerdan,
que él fue real en su vida,
la amó y sí existió.
