The shadow of your mind

Mucho antes de dejar este mundo, dejaste mi vida.  
Ya casi apenas compartíamos,
a saltitos, ese tiempo fugaz que te quedaba.  
Cuántas veces desperté junto a tu sombra
y tu mirada ida por encima de mi
contemplándome sin verme.  

Ironías de la vida, tu memoria siempre fue brillante
y ahora ella, la gran derrotada,
había caído vencida por el implacable paso de los años;
precio a pagar imagino por quien bendecido fue
con una larga vida.
Impúdicamente fue mostrando todas tus flaquezas,
toda tu fragilidad.

Apagados los brillos de tu mente,
tu cautivante tono de voz y tu gran saber,
se los fue llevando el olvido.

Muchas veces lamenté
no haber aprovechado más y mejor
esa lucidez tuya final.
Conocer tus sueños más profundos,
aquellos que acariciaste
mientras eras inmortal.

Ya nunca olvidaré esa mirada tuya,
lejana y misteriosa de los últimos meses,
se intuía una revisión de vida.

Algo muy profundo y místico
sucedía muy dentro de ti,
ya tenías la intuición
de aquel que sabe que pronto partirá.

Siempre te imaginé junto a mi hasta el final
aunque cinco lustros nos separaran.

Es ahora cuando comprendo tus palabras:
mi final no es el tuyo,
antes que tu,
por ley de vida
yo me marcharé.

De joven apenas comprendía,
qué me querías decir con eso
de ley de vida:
leyes que no son de este mundo … supongo.

Y ahora? Sueño, sueño, sueño
para ese siempre… contigo.

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