Sin solución

 Siempre caminé hacia donde no se sabe
mas siempre fui y volví
de donde nunca llegué.

Intuyendo y buscando salidas,
siempre tentando a la suerte
entre desconocidos por conocer
y favores que nunca llegaron.

Mas hoy el espejo no engaña,
la tersura se fue,
aunque me engatusa el alma
dándo brincos de juventud.

Diciendo adiós de a poquito,
van destiñendo de amarillo mis querencias
y mi prosa improvisada del alma
que descansaba en el desván del olvido,
de pronto despierta a la realidad.

Mucha poesía y de soluciones nada.
Cuando tu pequeño mundo se desmorona a tu alrededor,
tus padres ancianos empiezan a caer,
a sufrir heridas postrantes,
incapacitantes, en fin, a ti te toca y a tus hermanos si los hay,
enfrentarlos y hacer lo que sea necesario
para parar ese tzunami emocional y económico,
que sin previo aviso, revolucionó tu organizada vida diaria.

Esta es la mayor prueba que la vida nos manda
cuando aún nos creíamos inmortales,
aún jóvenes y polivalentes.

Estos son los tiempos de Dios,
el hombre se esmera, lucha ante la adversidad
pero solo vence aquel que usa la única medicina válida.

Es lo único que prima por encima de todo,
y sin embargo, siempre lo olvidamos.

La trampa esta en que no se compra con dinero,
EL AMOR INCONDICIONAL,
es ése del que se habla cuando ya no estamos aquí.

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