Entre sus manos

Mira que tarde has descubierto
que tras la tristeza se oculta la ternura.
¿Por qué será que en edad de atardecer
duelen tanto las alegrías del ayer?
¿Y por qué la piel no olvida
la tibia caricia del amante?
Desiertos de besos
se agrietan mis labios.
En mi vacío regazo
mis brazos cruzados
abrazan tu ausencia.
Aprietan mis manos
el adiós que se resiste.
Qué sabe áquel de ausencias
si presentes están sus amores.
Qué sabe áquel de pérdidas
si solo entre victorias vive.
Y si el dolor te arrodilla
bajo la vastedad del cielo,
hay un Dios que te escucha,
que te arrulla
como al sol entre sus manos.
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