Deus aderit

Por aquellos dolorosos primeros días
impensable era el olvido,
negado al corazón,
no se concebía
y sin embargo llegó.

Con los días, las semanas y los meses
finalmente me cercó,
se instaló y ahí se quedó.

Cuántos sueños tu alma se llevó,
cuántos planes desfallecieron contigo,
y cuántos viajes al país del nunca jamás se fueron.

De ti aprendí
el caminar de una viuda,
a pasear mi alma,
a escribir para después de mi
y no temer a partir
y a dejar de ser.

Cómo volver a tenerte si ya no eres,
si en inmortal rccuerdo te has convertido.

Consolador es saber,
que solo tu avatar abandonó este mundo,
mientras tu alma sea eterna,
como Dios,
vocatus atque non vocatus,
Deus aderit

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