Corona

Ese hado que presuroso viene
a despojarme de las vencidas hojas de mi seno
a dejarme a pechos descubiertos;
turgente belleza pasada ante espejos enamorados,
ajenos a la edad de los cielos,
veloz e inmisericorde.

Libre ya de los ímpetus de joven,
tiempo que me llevas
¿a qué viene ahora tanta prisa?
Durante años dejaste a mi belleza
a su antojo pavonearse

Hermosa silueta mía alejándose de la aurora
te acercas a mi marchitez.

Tristemente hora es
de dar paso al ocaso
que porta mi corona de nieves cana.



.

Los comentarios están cerrados para esta entrada.