¡Ay… el tiempo!
¡Ay … el tiempo!
Quién te atrapara.
In-atrapable,
escurridizo entre las horas,
hacia atrás, hacia atrás,
hacia el ayer sin retorno.
¿Cómo sujetarte?
¿Cómo detenerte?
En las horas más felices.
Insobornable – implacable,
cuando el fin se acerca,
el negro vacío nos abraza,
mas nada te detiene.
Sordo – mudo,
sin entrañas,
tu eres muerte.
Tu piedad solo alcanza,
al que roto clama pidiendo morir.
Y das la paz al fin …
a quienes ya descansan
en ese lejano añil,
llamado más allá.
Los comentarios están cerrados para esta entrada.