Ubi sunt
Días y días aturdidos mis sentidos
hurgando hasta en el aire algo de ti.
Respirando y aspirando la luz en el aire.
¿Adónde vaís todos?
¿Adónde sus miradas?,
¿Adónde sus existencias,
sus historias de vida?
El tiempo tramposamente te arrebató de mi vida,
dejándome solo tu ausencia.
Las mismas cobijas que en mil noches
nos abrigaron a ti y a mí,
ahora me arropan de la intemperie sin ti.
Atravieso en soledad, las mismas sendas que juntos anduvimos.
Camino por esas calles que nos contemplaron
juntos pasar.
Al atardecer mientras contemplo el rosado ocaso,
mi lánguida mirada se queda fija puesta en el horizonte,
profundo duele que tú ya no lo veas,
que tú ya no seas de este mundo.
Intento con el corazón comprender esas cenizas,
oh mi Dios,
¿cómo desvelar qué hay después de aquí?
Voy y me aferro,
a la hermosa y sublime esperanza
de que no morimos,
solo trascendemos
y que la vida sigue.
Solo en aquellos que por contados minutos
sus corazones se detuvieron,
hablan de la inefable belleza y sublimidad
que a todos nos espera después de aquí.
Humanamente inmiginables son
las maravillas que nos esperan después de aquí.
Ubi sunt qui ante nos in hoc mundo fuere.
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