Cruce divino

Mis ojos son arrojados a la luz de la mañana,
su calurosa luz azul acaricia mis párpados,
restos líquidos de mis sueños de anoche
todavia entre mis pestañas,

Mis ojos protestan por el madrugón
– a qué viene este abrupto despertar,
si hoy no toca trabajar – rezongan.

Mas la poesía ronronea por dentro
y razones tiene para madrugar,
quiere saltar de la cama
y lanzarse al lapiz y al papel.

Me deslizaré por debajo de la mañana
para no espantar mi inspiración.
Pondré en fila india a todas mis ideas
para ninguna olvidar.

Urge plasmar aquellas intenciones
que amenazan con volatilizarse en la nada.

Instantes de epifanía
pasan como las estrellas fugaces,
a la velocidad de las mariposas.

Al cabo de las horas,
podría nacer algo sublime,
emocionante de leer
si el llanto en la dicha
provoca.

¿De qué dependerá la emoción del verso?
¿De qué dependerá la salvación del bendito ejército Ucraniano?

Dependerá
si Dios se cruza
entre sus líneas de fuego…

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