Mirada pedigueña

Cercándome los silencios
y las soledades,
me acaban encontrando
aunque les rehúya.

Se debaten dentro de mí,
plegarias imploradas,
anhelos, deseos, quiero y no quiero…

De bruces con la realidad
en un mundo loco.
¡Pobre cándida de mi!
me lo he creido todo.

Qué callada esta la noche…
cómplice muda
de mis regias expectativas
en un futuro siempre mejor
del que hay.

¡Y bueno ahora toca!
debutar como viuda;
próxima etapa de mi ciclo bisiesto.

Recuerdo ahora a mis amados viajeros,
momento para evocarles,
recordar sus historias de vida,
cuánto les quisimos,
y cuánto amor nos dejaron.

En esta desasosegante quietud
tan parecida al olvido,
y al desdén del destino;
olvidé cuántos años llevo encaramada,
oteando el futuro con mirada pedigueña
añorando privilegios que no eran para mi.

Resumiendo:
cuántos esfuerzos estériles
por destacar en este mundo
que nos hizo creer
que si queríamos, todo se podía conseguir.

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