¿Quién eras?

Cayó su velo que envolvía su boca,
cubriendo represiones, ofensas y desdenes.
Sus pelos deshilachados
eran sus pensamientos.
Como hilos entrelazados enmarcaban su rostro,
lacios trás sus hombros,
en trencitas, bucles y lacitos graciosos.
Bajó su mirada,
como solía hacerlo cuando
el aire quebrado de quejas
herían sus ojos.
Llevaba también su boca cubierta
por un finísimo velo azul cielo,
que ocultaba
toda su tristeza,
evitando que brotara en
río de lágrimas a sus ojos.
Descalzó sus pies,
y acariciendo la arena con sus plantas desnudas
se largó a caminar la playa,
bordeando el mar y su espuma.
La miré por un largo largo rato,
hasta convertirse en un puntito
empañado por la bruma.
Nunca supe si alcanzó el final de la playa
o ésta fue su final.
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