Ese sol mío (97)

Ayer me dio por pensar que ese sol:

Ese sol que ahora ilumina no es mío,
lo siento indiferente.
Es ajeno, es de aquel que hoy sonríe,
del que esta enamorado, de aquel
que se cree inmortal.

Si ajeno a mi siento ese sol,
¿estaré acaso fuera del mundo?

Quizás si, pero no de la naturaleza,
allí no hay indiferencia

Alli no hay boundaries,
que bonita palabra inglesa
para definir límites.

La mirada no tiene límites, ni barrotes ni vallas.
La mirada es lo más libre que tenemos,
puede expandirse hacia donde deseemos,
menos mirar al sol con fijeza,
todo lo demás podemos mirarlo
hasta cansarnos.

Personalmente el sol que más disfruto,
es aquel que se cuela en rayos de sol a través de
las ramas de un arbol,
acariciando hoja por hoja,
sin olvidar a ninguna.
Esto nadie lo puede negar,
cuando el sol brilla,
lo hace para todos y cada uno.

Aun estando tu, hundido en la depresión más profunda,
el sol es tuyo también.

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