Y punto

A los que me seguís, quizás habréis notado
mis típicos estados anímicos de tobogán
y bueno, también a ellos les debo
mis escritos: muchos para llorar, otros para reflexionar
y algunos para reir.

La cosa es que fue abrir los ojos una de estas mañanas,
sin saber qué hacer, perdida y sin propósito alguno
y de repente mirar por la ventana, ver los mismos árboles,
la misma vista de cada mañana
y darme cuenta de que hoy
lucían más verdes, más reales, más auténticos.
Y no descoloridos como los veía últimamente.

Y bueno diréis, y qué pasó????
En realidad no sé lo que pasó,
en realidad nada, creo que simplemente fué
un angelito que se me metió de incógnito dentro de mi
y voilá, cambió mi mirada.

Finalmente llegué a la conclusión más
simple y de sentido común que podaís imaginar,
la vida en este universo,
nos devuelve ni más ni menos,
lo que le damos,
o sea, sonrisas o lágrimas.

Y me he dicho, se acabó el lloriqueo,
voy a sonreirme a mi misma,
a imaginarme maravillosa, preciosa,
con ganas de vivir, de hacer cosas, de escribir,
de pintar, de ir al cine, cocinar, de salir al super a comprar cosas ricas;
y a olvidarme de ese yo que me sobotea cada mañana.

Voy a ser feliz y punto.





.




Los comentarios están cerrados para esta entrada.